Una buena publicidad y un buen producto: éxito asegurado

Nunca sabes a quién vas a necesitar para que tu negocio funcione con normalidad y no sufra ningún tipo de restricción. Es evidente que regentar una empresa o una tienda no es nada fácil y que son muchos los factores a tener en cuenta para que todo marche bien y no haya contratiempos desafortunados e inesperados. De ahí que haya que tener mil recursos para conseguirlo.

Además, cuando tu negocio es pequeño los problemas se multiplican. Los contactos no son los mismos que poseen las grandes entidades y normalmente la capacidad para resolver todos esos problemas es mucho menor, dándose la posibilidad de que no desaparezcan y de que impliquen severas consecuencias para nosotros.

En el filo de esa navaja me he encontrado varias veces a lo largo de mi vida. No es nada agradable encontrarse así siendo propietario de una pequeña empresa de ropa deportiva situada en un pequeño municipio de la provincia de Alicante. Sin embargo, de los problemas se sale con las ayudas de gente confiable.

Os contaré la historia. Hace dos años lancé una campaña para vender calzado deportivo. Utilicé varias maneras de llevarlo a cabo: utilizando redes sociales, haciendo buzoneo, contratando vallas publicitarias…todo para conseguir vender la totalidad del calzado deportivo que tenía disponible para el público. Era el mes de septiembre, un mes que desde mi punto de vista es buenísimo para vender este tipo de producto porque vuelve la rutina y hay mucha gente interesada en quitarse de encima los excesos del mes de agosto.

El caso es que, tras los dos primeros días de promoción, se agotaron absolutamente todas las zapatillas deportivas que tenía a la venta. Toda la publicidad que había hecho estaba dando un resultado increíble. ¡Y encima se queja!, pensaréis. Bueno, la verdad es que me asustaba bastante el hecho de que nada más comenzar mi campaña ya no quedara nada. Estaba seguro que mucha gente todavía deseaba comprar mi calzado y para nada quería decepcionarles. Además, en un pueblo pequeño como lo es el mío todos los comentarios positivos que sobre mi tienda pudiesen hacer eran pocos, y sabía que podría generarlos si compraba más zapatillas a mi proveedor.

Pero aquí llegaba otro gran problema. Mi proveedor estaba de vacaciones. Me lo había comentado al descargar el pedido anterior. Ahora, me veía solo ante la necesidad de encontrar un proveedor temporal. Sin embargo, la suerte se cruzó en mi camino. Por Internet vi que existía una página web llamada www.liquistocks.com, en la que quizá podría adquirir un stock de calzado deportivo.

Contacté para informarme. Efectivamente y para mi gran alivio, me ofrecían la posibilidad de facilitarme un stock de zapatillas de deporte para que pudiera continuar con mi campaña. Me di cuenta que los productos que me ofrecían no eran solo baratos sino que, además, su calidad era muy superior a la de las zapatillas que yo vendía. Estaba claro que me estaba equivocando de proveedor y que a partir de aquella fecha tendría mucho más en cuenta a www.liquistocks.com.

¡A seguir vendiendo!

 El cambio, lejos de mantener constantes las numerosas ventas que había conseguido con la promoción, ¡las aumentó todavía más! La calidad de las nuevas zapatillas no pasó desapercibida para nadie, y era evidente que yo las había adquirido a un bajo coste porque el precio de venta no era demasiado caro.

Pude ver como durante muchos días los clientes se marchaban contentos a sus casas gracias a los productos que habían adquirido gracias a mí y a LiquiStocks. Además, me congratulaba ver a muchos de ellos haciendo deporte con las mismas zapatillas que yo les había proporcionado. Incluso yo compré un par de ellas y me di cuenta de la comodidad que sentía al desplazarme. Todo un lujo al que, desde luego, no pensaba renunciar.