Publicidad de Guerrilla

Cuando hablamos de publicidad tradicional (dejando a un lado el marketing 2.0 y los anuncios en Internet) hay algo que tengo muy claro: lo que mejor funciona es la publicidad de guerrilla, la que se hace en la calle, la que llama la atención. Con una de mis últimas campañas de calle conseguimos mayor popularidad para nuestro cliente que con cuñas en radio y anuncios en prensa y lo único que hicimos fue vestir a azafatos y azafatas con disfraces de La Casa de los Disfraces, una tienda online con la que tenemos muy buena relación y trabajamos a menudo.

Se trataba de la apertura de una tienda de juguetes a menos de 20 euros. Ese era su gancho: que todo lo que iban a vender en la tienda tendría un precio inferior al billetito azul. El lanzamiento fue, como no, para la pasada navidad (a finales de noviembre fue la apertura) y aunque las pretensiones de los dueños no eran muy altas ya que querían centrarse en conseguir buena clientela en el barrio, nosotros apuntamos un poco más alto e hicimos una gran campaña en el centro de la ciudad.

La Campaña

Vestimos a varios azafatos y azafatas de súper héroes y súper heroínas, a otros de dibujos animados de moda o de personajes televisivos muy reconocibles. En total fueron dos días de campaña (sábado y domingo) y pagamos a 10 euros la hora a cada actor/azafato, es decir, 80 euros al día por 7 trabajadores: 560 euros diarios  más darlos de alta en la seguridad social.

Los disfraces nos salieron a menos de 15 euros por cabeza y los regalitos que dábamos a los niños (caramelos, piruletas, manos pegajosas, pegatinas) nos costaron 700 euros en total y los repartimos todos, entre el sábado y el domingo. El coste total de la campaña por los dos días fue de 3000 euros (con el porcentaje que nos llevábamos nosotros, por supuesto) y consiguieron ventas en su tienda durante la navidad por valor de 70.000 euros.

No voy a decir que todo fue gracias a nuestra campaña ni mucho menos pero el beneficio no está nada mal y gran parte de culpa sí tuvimos puesto que en dos días logramos que más de la mitad de la población de la ciudad fuera consciente de la apertura de la nueva tienda de juguetes a menos de 20 euros.

¿Sabéis lo que les habría costado que ese mismo número de personas fuera consciente de dicha apertura si hubiéramos recurrido a cuñas publicitarias en radio, anuncios en prensa escrita, panfletos, folletos y buzoneo? Pues calculo que estaríamos hablando de unos siete u ocho mil euros, que no está nada mal si analizamos las ventas que tuvieron pero que es considerablemente más cantidad de moneditas en el banco ¿o no?

Lo que quiero decir con esto es que a veces es mejor llamar la atención del transeúnte, intentar que se fijen en ti de alguna manera, antes que gastar y gastar por aparecer en los medios de comunicación convencionales. Tened en cuenta que el ciudadano está acostumbrado a la publicidad y ya ve los anuncios sin fijarse en ellos, es inmune a los flyers y a las cuñas de radio, por eso hay que llamar su atención y para conseguirlo, la publicidad de guerrilla es única.